sábado, 8 de noviembre de 2014

Lo contrario de vivir es no arriesgarse

Hace dos años, o no, puede que empezase hace solo un poco más, en 2011 tal vez. Busco el momento exacto donde en mí se activaron las ganas de arriesgar. Ese momento que me hizo cambiar, saber que quería, que me apasionaba. Aquello que me ponía la piel de gallina, me estremecía y segregaba esa endorfina que hacía que el mundo que me rodeaba desapareciese y un foco de luz iluminara uno diferente, un mundo de sueños. Aparecía en escena y era yo la que creaba otros focos de luz que creaban sonrisas, caras de sorpresa y de felicidad. Consiguiendo hacer sentir lo que a mí me hacían sentir aquellas melodías que se adentraban por los poros de mi piel y conseguían elevarme, volar hacia mundos imposibles que me susurraban que eran posibles.

Mi cabeza llena de ideas imposibles-posibles, posibles, imposibles, imposible sin in, sin no, posible cogiendo fuerza, invadiéndome, pensando por mí. Manojos de impulsos que ‘’imposible’’ no dejaba ejecutar. Palabras saliendo de mis dedos haciendo caso al corazón, sin dejar a los filtros de la razón actuar. Como si posible estuviese ahogado atado y amordazado, acorralado, secuestrado por imposible y la única manera que tuviese de comunicarse conmigo fuese a través de las palabras. De mis manos en contacto con unas teclas, en contacto con un lápiz que hacía que saltarán chispas cuando rozaba una hoja blanca. Una hoja que tomaba color según mi mano se deslizaba. Color que me liberaba, color que poco a poco rompía el muro que imposible había construido.

¿Que está pasando, me  siento rara, que es esta sensación? ¿Que he hecho mal, porque no me acepta, que quiere? ¿Por qué no está aquí? le necesito, te necesito, ven, te has ido, no estoy preparada, no me dejes sola.

Imposible coge las riendas, con ayuda de cemento reconstruye ladrillo a ladrillo la barrera donde posible ya veía la luz cerca, da un paso atrás, doy un paso atrás, miro al frente ¿Qué es eso? Eso son mis fuerzas, las sujeta una isla, las sujeta un lugar de la mancha cuyo nombre no consigo olvidar. Me acerco, doy un paso adelante, se desvanece, no son ladrillos, es polvo. Me acerco, encantada de conocerte, me han hablado mucho de ti, te escucho, te sigo. Me escuchas, me sigues, escúchame, sígueme pero el sigue aquí, con el in, con el no. Despegaras cuando arriesgues me dice, despegaras cuando dejes a imposible a un lado, que no te siga, despistemoslo. Lo dejamos atrás pero imposible me grita, me reprocha, me persigue, me ahoga.

Doy el siguiente paso, para intentarlo, sin perjuicios, para no dar otro paso atrás. No quiero vivir con el ‘’y si..’’, hoy está tachado, borrado, voy hacer que pase y así pasará. Quiero arrepentirme de lo que he hecho y no de lo que no he hecho.

Posible me coge de la mano con fuerza, no tengo miedo, voy a correr, voy a volar para no ser solo libre soñando.



Judith.