viernes, 15 de abril de 2016

Renacer



Creer es un acto altruista de fe, pero no gracias a dios, solo eres tú el causante, el que tiene toda la culpa. Y ya no es porque creas que juegas a por el gordo, sino porque afortunado la pedrea te consuela a creer que solo por eso mereció la pena ver las bolas girar, las que te faltaron para dejar de compararte con el vecino al que le llovieron menores, que no millones.

Si eres de los que llora viendo abrir la botella de champán de otros, si te duele no decir lo que sientes, créeme, eres mayor profeta que la cruz del mentiroso. Gastar las horas en miradas, reírte en las primeras impresiones, y volverte a conocer cuando abres la puerta de la vidas nuevas que trae el destino que renuevan la tuya pasada, son credo para el valiente.

La máxima salvación no es la religión del ateo, es la del que cree que el amor no se trata solo de besar, sino de hablar de volverte salvaje, volver a tu estado natural, a poner mala cara si te da la gana. A no contenerte, a no asustarte, a aceptar los te quieros, a devolverlos sin paros cardiacos.  A despeinarte, a ser extremos con puntos medios, con miedos que dejan sin aliento, que esconden batallas intencionadas a acabar en guerra con  rutinas mal pagadas.


Judith.