Anda mira al final resultará que la casualidad existe. Te
encuentro ahora, justo cuando no quiero ni verte. Resultará que eres más
parecido a un cortocircuito y eso que al principio parecías más electricidad
formada por nuestra complicidad.
Me sigues ya desde
hace un tiempo desde muy cerca, y no te has dado cuenta, pero así no te acabo
de ver. Por favor déjame ya, si es que tampoco te quiero dejar. Lo jodido es
que te odio por no quererte besar. El problema está en que tú te quemas, mientras
yo me congelo aún en su puto glacial.
Perdóname por mi falta de sinceridad, de verdad que no te
quiero dañar, pero se me hace muy difícil no quererte abrazar. Sé que no paro
de contrasentirme, pero no me acostumbro a esta impaciencia que te quiere
desear. Pero ya se ha hecho tarde, y mira que te lo dije, soy demasiado
cobarde.
Desesperándote me pides que no me marche, pero ya estoy muy
lejos. No niego que necesite de ti, pero solo puedo quererte por compasión,
nunca por amor.
Quiero colgar, e irme a cenar ya, pero no despertar para
estar contigo y desayunar. Prefiero a la soledad, que me entiende más.
No es por ti, es por mí que prefiero echarte de menos, que echarte dé
más.
Judith.