[I volvemos a recordarnos]
Retroceder las manillas de ese reloj que se paró cuando te fuiste para
contarte cuanto duele saber que ya no
vas a volver. Lo sola que me siento desde que ya no estas, lo difícil que se me
hizo volver, sabiendo que no habría uno de esos besos al despedirte. Que no
volvería tú mirada, con la que ya no veías el mundo igual, pero él te veía más
que nunca, y tú lo hacías de la manera más pura y sincera.
Tus manos, tan suaves y ásperas, porque tu hacías adjetivos imposibles de
combinar, ser dos perfectas gotas de agua que enlazaban a la perfección. Es
imposible dejarte atrás, no quiero pasar la última fase, quiero abrir los ojos
cada mañana con tu cara al despertar, en mi memoria sin más, sin un adiós que
no quiero recordar.
Quiero pararme en ese instante y volver a nuestra última despedida, cuanto
tiempo sin verte, he tenido la sensación que has vuelto. Sé que mi despedida no
fue muy valiente pero quiero que sepas que lo que quiero es abrazarte y
quedarme aquí, mirando junto a ti los coches pasar, pero está vez hasta el
final. Te contaré que me enamoraré, que sufriré pero que lo superaré, y será mi
mejor momento. Que mi inspiración solo la mueve la manera de quererte, que me
gustaría que volvieses.
Odio el no retorno, por eso voy al punto cada año donde vuelves. Te quiero
contar que por ti mi motor es el amor, y es por eso que a todo le pongo pasión,
nada es porque si, y si puedo, entrego todo de mí.
Ya es la hora, sé que es tarde, pero quédate unos minutos más, solo
necesito devolverte algo que no supe
darte cuando te marchaste, llévate mis abrazos y mis besos, que serán tuyos
para siempre.
Judith.
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