jueves, 26 de noviembre de 2015

No es por ti, es por mí.

Anda mira al final resultará que la casualidad existe. Te encuentro ahora, justo cuando no quiero ni verte. Resultará que eres más parecido a un cortocircuito y eso que al principio parecías más electricidad formada por nuestra complicidad.

 Me sigues ya desde hace un tiempo desde muy cerca, y no te has dado cuenta, pero así no te acabo de ver. Por favor déjame ya, si es que tampoco te quiero dejar. Lo jodido es que te odio por no quererte besar. El problema está en que tú te quemas, mientras yo me congelo aún en su puto glacial.

Perdóname por mi falta de sinceridad, de verdad que no te quiero dañar, pero se me hace muy difícil no quererte abrazar. Sé que no paro de contrasentirme, pero no me acostumbro a esta impaciencia que te quiere desear. Pero ya se ha hecho tarde, y mira que te lo dije, soy demasiado cobarde.

Desesperándote me pides que no me marche, pero ya estoy muy lejos. No niego que necesite de ti, pero solo puedo quererte por compasión, nunca por amor.
Quiero colgar, e irme a cenar ya, pero no despertar para estar contigo y desayunar. Prefiero a la soledad, que me entiende más.

No es por ti, es por mí que prefiero echarte de menos, que echarte dé más.

Judith.

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