sábado, 25 de julio de 2015

Que es música, música eres tú.


 
Tratar de definirte sería un insulto para los bailarines que se enredan en cada punta de tu cabello suave, liso y rizado que se mueve según en qué estilo te compongas. Sería un insulto para los escritores y poetas que en forma de verso te recitan. O para los magos llamados cantantes que te transforman en musa, convirtiéndote en suave brisa cuando llegan a los oídos de esos humanos, que se convierten en nada cuando tú te conviertes en todo. 

Eres el amor de aquel amante que espera pacientemente su turno en una sala de espera empapelada de esperanza. Eres el consuelo del llanto del dejado, el drama del adolescente solitario. Eres la habitación llena de recuerdos transformados en notas, que flotan desordenando una cabeza, cabeza que cree que tú serás el salvavidas de su loca memoria. Eres el ralentí de esa memoria que se dejó convencer que sería mejor dejar de ser, para convertirse en un futuro incierto. Las sabanas frías que dejaron de estar mojadas por un amor que dejo de arder por la pasión, y empezó a hacerlo por una rutina inquieta de tentación.

 
Los valientes que se atreven a acariciarte, te suplican que te apiades de ellos. En forma de piano te conviertes en el clásico del más melancólico. Si eres trompeta eres el blues más animado, voz osada cuando te fundes junto a una guitarra.
Y ahora me preguntan, que qué es música para mí, y yo me pregunto qué es lo que no eres. Que sería la vida sin ti, como hubiese girado sin la melodía que mueve el mundo. Sin la que sana heridas sin cura, sin la que revive genios sin ética. Ética dormida en un país que acunas con caricias, y adornas en forma de luchas sin nombre hablando de amor. Y es que amor eres tú, producto altamente inflamable cuando eres escuchada por rebeldes sin temor.
 
Tú, noches de insomnio que mueven pies cansados, manos gastadas, y cabezas pensadas. Caminos recorridos, rutas malgastadas por vidas perdidas.
Y si aun así me piden que por favor te defina, les diré que tal osadía ya fue utilizada. Que si se atreven a conocerte, quedarán por siempre enamorados de la más bella de las maravillas nunca existida. Que no se atrevan a volver a preguntar que es música, porque música eres tú.
 
 


 
 Judith.
 
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lunes, 13 de julio de 2015

Crecer para luchar, luchar para aprender

Un año más no me faltan palabras para recordar:
Parpadear para guardar dentro de ti un recuerdo eterno. Respirar profundo, coger aire, y que tu cuerpo custodie esa mirada, ese abrazo, esa persona, ese momento que te ha hecho vibrar, que te ha erizado la piel, y que sabrás que otro igual no existirá.
El silencio que escuchas con los ojos abiertos, la soledad que miras con los oídos atentos, por si queda algún resquicio de la voz que te removió por dentro.
El tacto de una piel dormida que siempre besaste en sueños, pero que te tocó en un despertar muy real. El sueño que te trajo a quien te hace respirar cada mañana, pero que ya no está.
Aquella curva que se forma en tu cara al sonreír, y que te acerca a aquel animal que te hizo vivir. Que te hizo sentir única, que te hizo correr como nadie lo hará jamás.
El deseo que pido siempre a aquel del más allá, a quien cuando escribo se acerca más y más. A quien le cuento todo, a quien le hago vivir conmigo cada uno de esos deseos.
Al niño que se marchó lejos y vivió dentro de nosotros para siempre. Al eterno que nunca fue perdido.
Si en el camino no encuentro salvación posible, busco dentro de mí y allí te encuentro, esperándome para empujarme. Para recordarme lo que siempre me ha movido, el amor por lo vivido. El amor por lo recorrido, por lo vencido, y por cada triunfo conseguido. El amor que diferenció a lo bueno de lo malo, que puso al todo delante del modo ahorro. Ese ahorro de sentimientos con el que nunca estuve de acuerdo.
Porque los cambios ya no me vencerán, porque al final siempre habrá algo por lo que luchar.
Judith.

viernes, 26 de junio de 2015

Ahora que

­­­El 2015 ha empezado sin querer teniendo uno de los comienzos más duros para una familia. Ha batido el récord en los meses con más horas de día y menos de noche. Y es que cuando las noches parecían eternas, se colaban los rayos de sol por el hueco de la puerta, y entonces te dabas cuenta de que ya había pasado otra noche sin apenas dormir, que había pasado otro día sin tener ninguna noticia. Entonces tu mente, inquieta en la oscuridad, volvía a ponerse en marcha con la luz solar. La imaginación se desataba y la veías en todas partes, a todo momento.
Te hablaban, pero tú mientras no escuchabas, especulabas. Buscabas atando cabos imposibles dentro de ti, imposibles de deshacer, y que según iban pasando las horas se enredaban más y más. Conseguías un ordenador y repasabas todo uno y otra vez, cada foto, cada persona, cada palabra escrita en un muro realmente vacío. Odiándolos a todos, odiándote a ti, odiando a la suerte, al azar, al destino. Odiando la vida, que se deshacía en los que más la querían, y que se sigue deshaciendo sin noticias que la rehagan.
Y ahora que te obligas a estar ocupada para no pensar, lo único que se te ocurren son más preguntas, y una en especial: ¿Ahora qué? 


Después de estar meses sin escribir ni una palabra, sin utilizar esta vía de escape que tanto me ayuda, que es escribir, vuelvo para pediros ayuda. Carol es la sobrina de mi cuñado, Fernan. Y aunque se nos escapa como ayudar hay una manera que es muy simple, que es manteniendo los ojos bien abiertos, difundir su imagen y que llegue a las máximas personas posibles. Que su cara se les grabe a las máximas personas posibles para que así, si alguien la tuviese coaccionada, o estuviese en algún lugar donde se le pudiese reconocer saltasen las alarmas. La ayuda de todos, y la fuerza de las personas mueven montañas, por eso espero que cuanto antes y gracias a todos encontremos a Carol sana y salva, que su familia vuelva a respirar tranquila y la pueda abrazar cuanto antes.


Gracias.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Congelada

Y ahí está él, no dejándote quererte, sacrificándote para poder quererse. Y ahí estás tú una vez más, dejándole consumirte, dejándole entrar en tus días, en cada hora de tu cabeza.

Esperándole en un uno contra uno, luchando no contra ella, no contra él, luchando en un cara a cara contra ti misma. Preguntándote preguntas a las que no quieres responderte, respondiéndote a preguntas que no tienen respuestas. Consolándote porque es más fácil vivir en presente, un presente con un pasado poco olvidado, muy recordado aún que esté en un tiempo poco conjugado. Guardando los recuerdos que te dejó de propina, balas color esperanza, que hoy adornan a unas palabras con malas certezas.

Queriendo mal a quien no le quiere de paso, le regala un eterno presente y unos primeros besos que latían hasta una eternidad próxima.

Y te digo que lo bueno aún estaba por venir, que no te prometía nunca caer, te prometía noches de insomnio, de discusiones con ganas de reconciliación. Ser dos en uno, sin necesidad de perdernos en treses de otros.

Pero no te preocupes, con cada latido deseo verte más lejos. Más lejos del rencor, más lejos del dolor, aún más de lo que no siento por temor. Porque me cansé de observarte en silencio, quererte a medias, a gritos de miradas. Del uso de una amistad que tenia sabor a cumplir condena. Se acabaron las insinuaciones no confesadas, los juegos en los que solo tú jugabas, los que cada vez que terminaban, me susurraban que solo eran producto de fantasías que solo yo deseaba. 

Te digo adiós sabiendo que pierdo mi consuelo contigo, que se irán la complicidad y las ganas de volver atrás. Pero a sabiendas que mi corazón volverá a latir, y así, dejará de estar congelado esperando a que seas tú quien lo salve por fin.




Judith.

  

sábado, 14 de febrero de 2015

Más allá de una rutina

Recorro avenida Carrilet, a velocidad de desahogo, a velocidad de pensamiento. Freno sin frenos. Estoy a punto de volar, miro hacia el lado, los recuerdos impiden a mis sentidos aclararse, reaccionar.

Giro y ya estoy en Josep Tarradellas, los semáforos esta vez me han dejado llegar a tiempo. Antes me recuerdan a una Farga menos recorrida que ayer, más que mañana pero siempre llena de esperas, llena de cafés a medias, llena de sillones. Llena de contracorrientes, libros de historia, de revoluciones, de operaciones imposibles. De memoria e impulsividad, de pocas ganas de salir y muchas ganas de soñar. De compartir historias imposibles, amores nunca existidos, de amistades rotas y de las verdaderas. De mundos a nuestros pies, de llantos de miedos, de llantos de esperanza. De las treguas firmadas, los olvidos no recordados, y de los no reconocidos.

Fuera de ella me espera un rincón escondido lleno de horas perdidas, minutos de humo, segundos de no quererse. Viviendo de prisa, perdiendo la noción, no sabiendo ser.

Y entro en un edificio lleno de primeras veces. De volver a cometerme, de volver a conocerme, de volver a colocarme con sus miradas, con sus besos sabor a mentira. Y después de las primeras veces repetidas, de conocer cada rincón de cada pared, de cada silla, de cada borde de cada mesa colocada a destiempo movida por las ganas de compartirnos, me quedo mirando esa sala donde las esperas eran eternas, donde los castigos sabían a justificación,  donde escribir aquellas palabras que nunca le dirías era la única escapatoria a aquella cárcel de ti misma.

Aún escucho sus voces convenciéndose que solo era un día malo, que solo éramos uno más, que podrían con esas jóvenes pocas ganas incapaces de escucharles. Esas voces que te enseñaban mucho más de lo que tu podías reconocer. Esas voces que eran más que voces repitiéndote que bajases la tuya, que estuvieses atento porque aquello más adelante ibas a valorarlo más de lo que lo estabas haciendo en aquellos momentos. Y que razón tenían, cuantas lecciones de vida aprendidas gracias a ellos.


De repente mi cabeza se para en una persona, en nueve meses compartidos con ella, en una despedida, en otros cuatro meses sin saber de ella. En la peor de las noticias y en la mejor a la vez. Su lucha, su valentía, la vida que le regalo y la que hoy ella va a regalar. 

Tantas personas, tantas palabras, tantos momentos compartidos. Arrepentimientos que hoy son lecciones. Oídos que una vez fueron vuestros, que siempre serán vuestros. Despedidas que nunca olvidaré, bienvenidas que siempre recordaré.

Ese edificio se quedó con errores, con mentiras, con ganas de salir de el. Pero también con ganas de luchar, con ganas de aprender, con más ganas de ellos. Con ganas de verles cada dia, con echar de menos a personas que eran más que rutina, que eran lo que tú hoy eres.

Un edificio que me ha dado amores y desamores, que me dio las peores  de las amistades pero también las mejores, personas que siempre permanecerán en mi vida. Abrazos de siempre, llantos de nunca.

Judith.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Si me das a elegir (Adiós 2014, Bienvenido 2015)



Estaba en casa, dándole vueltas a la cabeza, como muchos ya sabeis no es ninguna novedad, porque no paro. Pensando en que este año había sido un año un poco estático. Si que es verdad que como cada año ha habido cambios, he vuelto a ver a mi prima a la que cada vez que veo me regala momentos inolvidables, y está vez alguna locura. Me he reencontrado con una de las personas que más me ha marcado después de tres años sin verla, y una vez más me ha ayudado. Y como parte negativa le he dicho adiós a mi mejor amigo, Gulich. 
Creo que aunque este año no haya sido tan rompedor como el anterior también me ha ayudado, y también me ha hecho ponerme objetivos y desear luchar por cumplirlos. Así que estoy muy feliz! Me preocuparé el año en el que no encuentre nada por lo que luchar. 

Todo esto me ha inspirado a escribir unas lineas, y al escribirlas y leerlas me a inspirado a regalaros un trocito de mi, haciendo este vídeo que espero que los señores de copyright sean buenos y os dejen verlo.

Gracias a todos, y gracias a otro año más maravilloso.





''Si me das a elegir entre escribir mientras el resto duerme, a leer antes que estar conectada. Si me das a elegir entre soñar y estar despierta, a volar o caminar. Caminar o respirar bajo el azul del agua turquesa. Si me das a elegir entre perderme en imposibles a encontrarme en rutinas posibles. Si me das a elegir entre la soledad, la meditación, la reflexión y la sabiduría que la acompañan, a la multitud incomoda que prefiere ser escuchada pero incapaz de escuchar. Entre caerse y levantarse más tarde, a nunca caer. A dejarme llevar por las melodías, por las letras que me mueven, a ver lo que me hace estar sentada. Si me das a elegir entre sufrir a tu lado o a no haberte conocido nunca, me quedo contigo.

Si tuviese la oportunidad de elegir entre mi vida o la de otro, elegiría mil veces la mía. A pesar de las perdidas, a pesar de los errores, de los limites. Mi vida no estaría tan llena de no ser por las personas que un día estuvieron en ella. Sin los pozos sin fondo, sin el frío. Sin el amor incondicional.

Si tuviera que volver a elegir entre dártelo todo, te lo daría. A pesar de no saber leer entre líneas aquello que me decías.

Si tengo que elegir entre estar atrapada y no haber conocido lo que es luchar. Sudar, ganar y perder. Sentir el contacto de unas bambas, de unos clavos sobre un tartán. Elijo mil veces la sensación de cruzar la meta.

Si tengo que elegir entre verles una vez a no verles nunca, soportaré la espera.
Elijo el silencio, el frío de invierno, las olas envolviéndome chocando contra un espigón, antes que cualquier sonido cálido de un radiador. Elijo la magia que recorre mi cuerpo, elijo evadirme mirando el mar de ese lugar.

Entre haber amado intensamente a no haberlo hecho nunca. A pesar del sufrimiento, a pesar de la caída, a pesar de todo, elijo amar.
Porque si de algo estoy segura, es de haber aprendido a disfrutar gracias a haber llorado, reído, a haber amado, a haber sufrido.

Por eso os deseo que elijáis amar. Deseo que os sintáis orgullosos de vuestras vidas, de vuestros errores, de vuestras decisiones. Deseo que elijáis aceptaros, que elijáis ser el que escucha, ser el que ayuda, ser el que aprende. 

Que siempre que tengáis que elegir lo hagáis, que os arriesguéis, porque así es como disfrutareis.


Que si alguna vez alguien os hace elegir no lo hagáis por el, que lo hagáis por vosotros.
Si alguien te hace infeliz, te impide decidir, te infravalora y no te deja ser tu, que elijas ser feliz.

Elegiros sin ataduras, elegiros soñadores y valientes. Porque para empezar a elegir hay que serlo.''



Judith.


sábado, 8 de noviembre de 2014

Lo contrario de vivir es no arriesgarse

Hace dos años, o no, puede que empezase hace solo un poco más, en 2011 tal vez. Busco el momento exacto donde en mí se activaron las ganas de arriesgar. Ese momento que me hizo cambiar, saber que quería, que me apasionaba. Aquello que me ponía la piel de gallina, me estremecía y segregaba esa endorfina que hacía que el mundo que me rodeaba desapareciese y un foco de luz iluminara uno diferente, un mundo de sueños. Aparecía en escena y era yo la que creaba otros focos de luz que creaban sonrisas, caras de sorpresa y de felicidad. Consiguiendo hacer sentir lo que a mí me hacían sentir aquellas melodías que se adentraban por los poros de mi piel y conseguían elevarme, volar hacia mundos imposibles que me susurraban que eran posibles.

Mi cabeza llena de ideas imposibles-posibles, posibles, imposibles, imposible sin in, sin no, posible cogiendo fuerza, invadiéndome, pensando por mí. Manojos de impulsos que ‘’imposible’’ no dejaba ejecutar. Palabras saliendo de mis dedos haciendo caso al corazón, sin dejar a los filtros de la razón actuar. Como si posible estuviese ahogado atado y amordazado, acorralado, secuestrado por imposible y la única manera que tuviese de comunicarse conmigo fuese a través de las palabras. De mis manos en contacto con unas teclas, en contacto con un lápiz que hacía que saltarán chispas cuando rozaba una hoja blanca. Una hoja que tomaba color según mi mano se deslizaba. Color que me liberaba, color que poco a poco rompía el muro que imposible había construido.

¿Que está pasando, me  siento rara, que es esta sensación? ¿Que he hecho mal, porque no me acepta, que quiere? ¿Por qué no está aquí? le necesito, te necesito, ven, te has ido, no estoy preparada, no me dejes sola.

Imposible coge las riendas, con ayuda de cemento reconstruye ladrillo a ladrillo la barrera donde posible ya veía la luz cerca, da un paso atrás, doy un paso atrás, miro al frente ¿Qué es eso? Eso son mis fuerzas, las sujeta una isla, las sujeta un lugar de la mancha cuyo nombre no consigo olvidar. Me acerco, doy un paso adelante, se desvanece, no son ladrillos, es polvo. Me acerco, encantada de conocerte, me han hablado mucho de ti, te escucho, te sigo. Me escuchas, me sigues, escúchame, sígueme pero el sigue aquí, con el in, con el no. Despegaras cuando arriesgues me dice, despegaras cuando dejes a imposible a un lado, que no te siga, despistemoslo. Lo dejamos atrás pero imposible me grita, me reprocha, me persigue, me ahoga.

Doy el siguiente paso, para intentarlo, sin perjuicios, para no dar otro paso atrás. No quiero vivir con el ‘’y si..’’, hoy está tachado, borrado, voy hacer que pase y así pasará. Quiero arrepentirme de lo que he hecho y no de lo que no he hecho.

Posible me coge de la mano con fuerza, no tengo miedo, voy a correr, voy a volar para no ser solo libre soñando.



Judith.