jueves, 7 de febrero de 2019

Vida.

La existencia de la vida no tiene sentido, en la felicidad se esconde el mismo final de esta, y en este, la superación de volver a encontrarla.

En este camino de sin sentidos encuentras momentos y personas que de repente lo tienen, que te llenan de felicidad, de amor, y a la vez, de tristeza. Pero es ahí donde de verdad, todo cobra sentido.

Por eso, desde el dolor profundo de sentir que todo se acaba, debo decir que no siento odio ni rabia, siento felicidad, por haber vivido breve o prolongadamente la intensidad de la vida.


Judith.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Desearía no saber amar


Esperaba en el aeropuerto, tenía billete hacia la huida. Te sentaste en frente, y siendo incapaz de mirar hacia tus ojos escuché como explicabas lo bien que te va al dejarte llevar. Levanté la vista, y de repente me escocia el asiento, mi boca se secaba y la tuya tenía el antídoto. Tu piel solo con mirarla derretía a la mía, tus poros respiraban mi aire, se abrían y me llamaban a besarlos. Me miraste, me sentí un blanco fácil, mientras mi corazón se aceleraba y bombeaba toda la sangre de mi cuerpo, alterada, inquieta. Te acercaste, me agarraste, crucé tu línea, me sentí en casa y tu olor me abrazó, me atrapó, me comprendió.
Me giro y camino a la puerta de embarque, corres tras de mí, se para el tiempo, los turistas de nuestras vidas desaparecen, bajo una cascada con clima tropical te beso, tu sabor me invade, te conviertes, a la vez, en mi bebida y comida favorita. Quiero quedarme así, quiero parar las horas, quiero acércame tanto que tu sabor nos haga libres.

Después de resetearme, después de abrirme en canal, extirparme mi ego, mi egoísmo. Después de hacerme darle el papel protagonista, me deja una nota en la puerta ‘’cierra al salir’’. Y yo que le he entregado lo más sincero de mí, me encuentro desnuda en invierno, sin un colchón que me parezca cómodo, sin la alergia acostumbrada a su mascota. Sin el calor de su olor, sin su humedad en mi boca.
Después de pedirme que me escapara con ella de una rutina ahogada, me estrangula para quedarse con la respiración que le di por placer. Después de demostrar a la física que el mundo era más fácil si nos rozábamos, el miedo pone el exceso de química como excusa. Sin ensayos, caí como víctima recortándome los parpados para no volver a soñar con interrogantes.

Esta vez no reboté, me rendí, vuelvo a esconderme, vuelvo a la puerta de embarque hacia la huida, me escapo, adiós.


Judith.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Lo que fue


Me duele mirar de lejos sueños imposibles. Palabras desechas por mentiras de papel, con tinta de verdades que pintan maquillaje, disimula cristales que cortan ojos secos por vuelos inalcanzables.

Mis oídos taponados por cobardes, me dicen que fuera de lo normal no existen ganas que alimentar. No se permite el oxígeno para respirar en un mundo irreal, la ambición es cosa de pirómanos. Suicidas que incendian la mecha de la vida.

Las cicatrices por quemaduras de tercer grado están mal vistas. Un tercer grado desnudo, sangrante de miedos a la vista de todos. De luchas perdidas por cambios constantes de mareas. Los idiotas que cambian de opinión, que avanzan porque quieren más, porque quieren por encima de posibilidades que les dan los ‘’ahora no puedo, tengo cosas que hacer’’.

Terceros platos mal acostumbrados a teorías desmentidas por caprichosos cotizados. Ponen en subasta cerillas quemadas por mariposas, provocadas por huracanes cambiantes, inestables, explosivos. Huracanes que enganchan, te atrapan, te llevan al centro, sin gravedad, un desastre para tus sueños. Antes imposibles, ahora más reales, ahora imposibles, siempre eternos, siempre de papel, siempre idiotas por pensar que eras tú.

Mi huracán, mi llama, mis mariposas ardiendo, explotando. Mi maquillaje desecho, mi cabeza sin oxígeno, altamente peligroso, a punto de estallar. Gritando que ahora solo hay una cosa real, y es que todo fue irreal.


Judith.

miércoles, 3 de enero de 2018

CENIZAS

Enero, hielo final, los días se han ido y no me supiste esperar. Ni si quiera pasaste por mi lado cuando pedí volverte a ver entre llamas. Aposté pasado y me dejé ganar para volverte a soñar. Quise vencer a las olas y recuperar las cenizas que me dejaste cuando te desvaneciste con el viento, rompiendo con el espigón del tiempo. Me dejas caer y me pasas por encima sin compasión sobre este mar de culpa que me ha visto rota una vez más. Esta vez olvidadiza por lo que fue y ya no es, por lo que dolió y hoy solo es recuerdo. Perdóname! Te grito, te quiero sin poderte querer, te lloro en vacío, ya no te siento igual y eso me hace sentirme un monstruo, y eso me hace sentirme vacía.

martes, 16 de mayo de 2017

Chispa de creación.


Hoy te haré firmar este contrato, que dice que:

Punto uno tirare yo del carro cuando tú te sientas débil. 
Digo sentir porque eres fuerza, eres residente sin ser rutina.
Eres razón del todo. La explosión de sabor, de sensación.
 Eres plomo saliendo de la llama que me enciende,
sin pensar pensando en tu amenaza que me ameniza mis días de hielo.

Eres mi desorden perfecto robando a la imperfección todo el invierno. 
Secando mis reservas, vaciándome siempre, doblándome la apuesta,
perdiendo queriendo, bebiéndote. Llegando al cielo pasando por el infierno, 
con calor, hundiéndome en lava. Escuchando violines como banda sonora.
Rompiendo sus cuerdas, estrechas, que se convierten en una, haciéndose fuerte. 
Afinando los golpes, usando el futuro como escudo. 
Uniendo los extremos de nuestras vidas.
Intensidad sin ganas de dejar que esto se acabe,
con ganas de que prenda la cura contra las cicatrices del ayer.

Y así usar los latidos que en mi pecho salen, 
taquicardicos, llevando a cuestas a la cabeza,
que se queda con tu ''hasta luego'' dilatado de dejarte entrar en mí ‘’para siempre’’. 


Chispa de creación, caída a un pozo sin fondo,
gravedad que desaparece,
sueño que se desvanece, 
caída en la realidad. 
Parpados despegándose,
chocando con la luz,
parpadeo constante, 
húmedo.




Judith.


lunes, 6 de marzo de 2017

A quien me despierta cada mañana

Hace del momento un eterno,
 me hace no arrepentirme de lo hecho, 
y si mis ojos ese día no quieren abrirse,
con sigilo viene 
para darme una razón para poder hacerlo.

La combinación perfecta de calma,
 la cura contra cualquier barrera imposible de destruir. 
La mejor opción para re-ordenar una cabeza en llamas.
 Llamas que apaga cuando te mira,
 mirada que se enciende si te ve perdida. 

El camino a una solución que no llegaba, 
la bala que destruyó el muro que me acorralaba. 
Ahora somos ella y yo contra un mundo que nos llama,
 sin dirección pero con convicción.


Judith.

lunes, 14 de noviembre de 2016

A mis eternos constantes.

Que os puedo contar de mi indomable e inolvidable azul del mar, del aroma de la inercia de amar a mi salvador. De mi cadena de inspiración, de mi punto de encuentro a la cordura entre tanta locura. 
Mis horas de recuerdos, mi luz.

Cada 14 mi mente necesita viajar lejos, mis palabras necesitan pedirse una baja a la razón. Necesitan desaparecer de mi. Volver al punto de encuentro de las esperanzas que algún año, en un mes de Noviembre lleno de negación, se convirtió en el traidor intermitente que nos derrumbó. Que nos hizo sentir culpables, porque en el medio siempre está el ''pude dar más'', destruyendonos, consumiendo nuestro cielo negro que nos dejó en blanco.


Parpadeó, cayó en el mundo de la sabiduría, en el nunca jamas eterno. De los te quieros y los lo siento dichos desde la oposición. Desde la injusticia de la despedida no elegida. 

Se me va de las manos mi año no elegido de perdidas, huecos llenos de amor correspondido. Adioses nunca dichos, porque nunca una palabra fue tan inútil para describir una despedida tan sentida.

Porque una perdida siempre fue mentira, estuvo siempre llena de miradas llenas de ternura, de caricias que te hacen sentirte llena con solo recordarlas.  
A mis eternos constantes.